Navidad a la Chilensis

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A los chilenos nos encanta la Navidad. Básicamente porque la Navidad representa otra excusa para no ir a trabajar. Sirve para inventar un fin de semana largo y arrancarse a la playa por ejemplo. Pero más allá de las bondades de la Navidad por ser un feriado más en el calendario, las fiestas de fin de año se transforman en esa celebración que une a la familia, que pone a las parejas pegotas y que llena nuestras mesas de cantidades de comida industriales.

Nuestra Navidad es única en el mundo, y es porque contiene una mezcla de influencias chileno-gringo-austrohúngaras (ok, lo de austrohúngaro lo acabo de inventar) que ninguna otra celebración tiene. Como todo cosa chilena, es un monstruo de copias extranjeras, con un poquito de picardía y algo de improvisación.

La Navidad Gringo-Chilena

Como a Chile le gusta lo gringo, nuestra Navidad está plagada de tradiciones que se ven “fuera de lugar”. Anhelamos tanto la navidad gringa que hacemos que los pobres viejos pascueros se paren en Plaza de Armas, vestidos de tela roja y gorro de chiporro a 35 grados bajo el sol. En serio, que alguien invente el traje de baño pascuero.

Nuestras ganas de navidad gringa nos han llevado incluso a desafiar a la madre naturaleza y a hacer que nieve. ¿Se acuerdan de ese año en que “nevaba” en el Costanera Center? Sí, “nevaba”. Había una manga de esclavos en el techo del mall mezclando detergente con pelotas de plumavit para crear “la navidad soñada del chileno”, en la cual millones de copitos de nieve caían mientras comprábamos regalos al ritmo de los villancicos de Paulmann.

Si me preguntan a mí, la culpa es de TVN.  Años de repeticiones de Mi Pobre Angelito o del Regalo Prometido nos han metido en la cabeza cosas que no tienen nada que ver con lo que debería ser la Navidad Chilena. Y no termina ahí. Los programas gringos que seguimos siempre tienen un especial de navidad, donde los personajes se besan bajo el muérdago, las familias comen pavo y los fantasmas de las navidades pasadas atormentan al malo. ¿Qué es eso? La navidad chilena no puede estar más lejos de eso. ¿Que pasa con los especiales de navidad autóctonos? Sí, Kike Morandé se pone un gorrito navideño mientras las modelos bailan, y sí, Lucho Jara canta villancicos y lo odiamos por eso. Pero ¿como nadie sube a Aldo Schiapaccase a un trineo a repartir regalos?, o ¿como es que el Tío Emilio no se embarca en una épica cruzada por salvar la navidad?.

Los Regalos

El chileno medio tiene como 10 primos, 4 tíos y 12 sobrinos. No existe economía del hogar que aguante esa cantidad de regalos, por lo que los genios del ahorro inventaron esa cosa llamada Amigo Secreto. Ahhh el amigo secreto, ese sorteo que ocurre una vez al año en que el que rezas que te salga ese tío/primo bueno pal carrete al que regalarle un vino te saca de cualquier aprieto. Pero nunca es tan fácil. Todos tenemos ese pariente que ya lo tiene todo, lleva puesta la misma camisa desde el 98 y no parece tener ningún gusto particular. ¿Le gusta algún tipo de música? ¿Es hincha de algún equipo de fútbol? Es ese pariente que te fuerza a hacer ese regalo que no quieres, que significa “no te conozco y no pretendo esforzarme”. El pack de calcetines para el varón, la caja de chocolates o la caja de galletas de metal para la dama. Nunca fallan.

El problema es que los chilenos somos sentidos. Por mucho amigo secreto que hagamos, hay que regalarle al pololo/polola. Y hay que regalarle al papá y a la mamá. Y hay que regalarle a los hermanos. Entonces ¿cuál es el sentido del amigo secreto si igual tenemos que ir a comprar como 8 regalos? Lo bueno es que el papel ya lo tenemos. Lo guardamos desde la navidad pasada. Sí, porque Chile es el único país en el mundo con conciencia de reciclaje, y en donde las tías siempre quieren guardar el papel para el próximo año.

La Cena

¡A la mierda el pavo relleno! ¡A la mierda la ensalada de col y habichuelas! Si hay algo que no les copiamos a los gringos es su cena navideña. En parte porque no tenemos idea de cómo cocinarla, y en parte porque donde demonios consigo jarabe de maple. En Chile manda un sólo ingrediente, rey de la mesa gourmet y del restaurant de tela blanca. ¡Alabada sea la papa duquesa! El acompañamiento perfecto a ese pollo asado comprado en el Líder o a la chuleta al horno de la abuela.

Quien necesita al ponche de huevo cuando tenemos la clásica cola de mono. Quien necesita las galletitas de navidad cuando tenemos pan de pascua. Lo bonito de nuestra cena es que no tiene estructura, no tiene patrones. Todos los años nos preguntamos que diablos vamos a cocinar esta navidad, y más de uno recurrimos al restaurant que vende todo hecho para que esa noche quedemos como reyes frente a los familiares. Raviolis, puré, ¡incluso un asado! Todo es válido cuando se trata de nuestra navidad. Todo plato es digno de ser llamado “cena navideña” siempre y cuando vaya servido en esos platos elegantes que pasan todo el año escondidos al fondo de la cocina, y vayan acompañados de vino servido en esas copas que sólo se ven en cumpleaños y bautizos.

Después de la cena, el reposo y a esperar abrir los regalos. Y siempre la duda de “¿debería tomarme un copete?”. ¿Se considera la Navidad un carrete? Tomar cola de mono está bien, pero ¿alguien me dirá algo si saco una piscola? Mal que mal es el nacimiento del niño Jesús. Hemos tomado en cumpleaños de gente que no conocemos antes, ¿que tiene de malo tomar en el cumpleaños del Jecho, que todo lo perdona? Lo dejo a su criterio.

 

Lo importante de todo esto no es que tanto le hayamos copiado a los gringos o que tanto hayamos inventado nosotros. ¡Lo importante son los regalos y el consumismo! No, miento. Todo eso son invenciones del retail, ideas aspiracionales de tener esa navidad perfecta de las películas. La verdad es que nuestras navidades ya son perfectas. No necesitamos R días R Ripley ni Pascua Feliz para todos en todas las tiendas de Falabella. ¿Saben por qué? Porque tenemos la suerte de pasarlas con las personas que queremos. La Navidad es una celebración para unirnos en familia, no para volvernos monos comprando. Así que ya saben, esta Navidad regálense algo de amor entre sus seres queridos. Y tómense un par de copetes, porqué no.

¡Pero no tomen mucho manga de vagos que este año la Navidad cae Sábado!

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